Serie: Los fundamentos de la educación cristiana clásica
«La Educación Cristiana Clásica es el cultivo de la sabiduría y la virtud por medio de alimentar el alma con la verdad, la bondad y la belleza, para que, en Cristo, el alumno sea más capaz de conocer, glorificar y disfrutar a Dios.»
– Andrew Kern
¿Por qué la Educación Cristiana Clásica?
A principios de la década de 1980, un movimiento de resurgimiento comenzó en los Estados Unidos con unas pocas escuelas cristianas que regresaron intencionalmente al enfoque clásico de la educación. En los últimos 40 años, miles de escuelas cristianas clásicas han surgido en los Estados Unidos y en el mundo, impactando innumerables vidas con la verdad del Evangelio.
Los resultados de la educación cristiana clásica
El éxito de la Educación Cristiana Clásica (ECC) se pone de manifiesto en las conclusiones de un reciente estudio estadounidense, el Good Soil Report, que ofrece estadísticas convincentes que demuestran la eficacia de este enfoque educativo:
- Preparados para la Universidad: El 98% de los graduados de ECC asisten a la universidad, significativamente superior al promedio nacional.
- Rendimiento académico: Los estudiantes de ECC obtienen puntuaciones más altas en las pruebas estandarizadas, con puntuaciones promedio en el SAT1 en el percentil 86, en comparación con el promedio nacional de EE. UU. del percentil 50.
- Retención de fe: El 87% de los estudiantes graduados de ECC continúan practicando su fe cristiana durante la Universidad, comparado con solo 30% de los estudiantes de otras escuelas cristianas.
- Compromiso civil: Los graduados de ECC son más propensos a involucrarse en servicios comunitarios y roles de liderazgo, con un 92% de participación en actividades voluntarias.
La meta principal de la ECC es preparar a los estudiantes a cumplir su potencial y el propósito de Dios. Abrazando un amor por el aprendizaje, un compromiso a la verdad y una dedicación a vivir virtuosamente en la luz del evangelio, los estudiantes están equipados para comprometerse con el mundo concienzuda y fielmente.
Los graduados están bien preparados para la Educación Superior y más allá, poseyendo un amor por Dios y su prójimo, con fuertes habilidades de pensamiento crítico, articulando habilidades de comunicación y una sólida ética de trabajo. A diferencia de lo que suele pensarse en la educación progresista moderna, las cartas de admisión a la universidad y los buenos empleos no son los objetivos de la ECC, pero sí un beneficio derivado de ella.
Reputación en la comunidad
Varias escuelas cristianas clásicas han desarrollado una reputación positiva en sus comunidades y sus alumnos son altamente solicitados por negocios locales mientras todavía están en la Preparatoria. Estas empresas quieren empleados responsables, disciplinados, honestos y capaces de comunicarse bien, y eso es lo que encuentran en los alumnos de ECC.
Preparación para la Universidad
Los graduados de las Preparatorias cristianas clásicas son cada vez más reconocidos por los docentes universitarios, que atestiguan que estos alumnos suelen estar muy por delante de sus contrapartes sin formación clásica. Tracy Munsil, Ph.D., profesora en la Universidad Cristiana de Arizona, ha observado que los estudiantes que llegaban de escuelas cristianas clásicas estaban notablemente más preparados para sus clases. Lo que era nuevo para los otros estudiantes era más como un repaso para ellos. Señaló además que estos estudiantes poseían las herramientas necesarias para analizar no sólo los Clásicos, sino también la Cultura Contemporánea.
Sirviendo a la Siguiente Generación
La ECC también inculca un profundo entendimiento de la herencia cultural e intelectual de la Civilización Occidental. Los estudiantes clásicos asumen la responsabilidad: Custodiar la Tradición Occidental para recibirla, evaluarla, para preservar el bien dentro de ella y pasarla a la siguiente generación. Como resultado de su fiel preservación, muchos adultos que fueron educados en las escuelas cristianas clásicas ahora están buscando educar a sus propios hijos dentro de esta tradición y el número de las escuelas cristianas clásicas continúa multiplicándose, así como el número de familias que educan en el hogar bajo el modelo de ECC. Adicionalmente, varias nuevas universidades han sido fundadas con la meta de regresar a esta tradición, y numerosas existentes han añadido a sus programas licenciaturas en Educación Clásica.
La educación cristiana clásica busca cultivar la virtud y la sabiduría en los alumnos para que vivan para la gloria de Dios, floreciendo como seres humanos y amando tanto a Dios como al prójimo –– y los resultados de los últimos 40 años muestran que estos objetivos se están cumpliendo con gran éxito. Esto se debe a que el CCE aspira a formar los afectos y los hábitos del alumno. Cuando los corazones son moldeados por la verdad, la bondad y la belleza de Cristo, no debería sorprendernos ser testigos de la transformación de vidas que conducen a familias, comunidades y naciones transformadas. La transformación del corazón es, en última instancia, producido por el Espíritu Santo, pero como educadores cristianos clásicos nos toca cultivar y preparar el terreno para Su asombrosa obra de gracia.
¿Qué es la Educación Clásica Cristiana?
Un enfoque integrado centrado en Cristo que educa para todos los aspectos de la vida
“La Educación Cristiana Clásica es el cultivo de la sabiduría y la virtud por medio de alimentar el alma con la verdad, la bondad y la belleza, para que, en Cristo, el alumno sea más capaz de conocer, glorificar y disfrutar a Dios.”2 Probada a lo largo del tiempo, esta tradición educativa busca establecer una cosmovisión bíblica completa (llamada Paideia). Viendo a Cristo como el único en quien todos los tesoros de sabiduría y conocimiento se encuentran, busca integrar cada materia con su base. En sintonía con la cosmovisión bíblica, este enfoque reconoce a los padres como los educadores principales divinamente designados por Dios, enfatiza el valor individual de cada niño como portador de la imagen de Dios, capaz de ser responsable y experimentar el deleite de aprender, y cultivar las virtudes cristianas.
La ECC también incorpora métodos basados en las etapas naturales del desarrollo del niño, capacita a los alumnos en el razonamiento y la comunicación eficaz a través de las Siete Artes Liberales, e invita a los niños a participar en «la Gran Conversación» a través de los Grandes Libros de la Historia.3
«Lo que llamamos ‘educación clásica’ era antes de finales del siglo XIX simplemente ‘educación’. La palabra ‘clásica’ como adjetivo se ha vuelto dominante ahora porque estamos describiendo su renacimiento».
– Christopher Perrin
Un marco bíblico para el estudio y la vida (Paideia)
La ECC integra todas las materias: Historia, Ciencias, Matemáticas, Arte, etc, a través de la verdad de que Cristo el Logos, es la fuente y sustentador de todo lo que existe, y por lo tanto, todo el conocimiento está interrelacionado y apunta a Él (Juan 1:1-3; Colosenses 2:3). La Teología es considerada la reina de las ciencias, entendiendo todas las asignaturas mediante la revelación especial de Dios a través de Cristo y las Escrituras, y también por medio de Su revelación general a través de la historia humana, la historia natural y Filosofía. Este enfoque es más que solo agregar versículos bíblicos al currículum, es un marco integral que reconoce a Jesucristo como Señor de todo y aplica el evangelio a cada área de la vida escolar.
“Cada línea de conocimiento verdadero debe encontrar su plenitud en su convergencia con Dios, así como cada rayo de luz guía el ojo hacía el Sol. Si la fe se excluye de nuestro estudio, todo proceso de pensamiento se detendrá antes de alcanzar su meta. La estructura del pensamiento seguirá siendo un cono truncado, al que le faltará su vértice adecuado”.
– R.L. Dabney
El rol de los padres
Las escuelas cristianas clásicas reconocen que Dios le ha dado a los padres la responsabilidad de educar (discipular) a sus hijos, y las escuelas operan bajo la autoridad delegada por los padres (Deuteronomio 6:4-7; Efesios 6:1-4). La efectividad del discipulado corresponde directamente al grado en que este se alinea con la manera en que Dios ha ordenado el mundo. Se hacen esfuerzos intencionales para llamar a los padres a cumplir con el deber que Dios les ha encomendado y fomentar una cultura de participación. El fruto de ese compromiso se ve reflejado en que la mayoría de los graduados de escuelas cristianas clásicas permanecen fieles a Cristo durante la Universidad y más allá, a menudo desarrollando un corazón de servicio y liderazgo en sus comunidades.
El Trivium: Gramática, Lógica y Retórica
El Trivium son las Artes Liberales que involucran el lenguaje. De acuerdo con el entendimiento antiguo y medieval, la habilidad de usar el lenguaje va mano a mano con la habilidad de razonar y pensar; la habilidad humana de razonar y hablar es lo que diferencia al hombre de los animales. El curriculum del Trivium son la Gramática, la Lógica y la Retórica, y las escuelas clásicas implementan estos tres en una variedad de maneras.
Las tres materias del Trivium son cursos de estudio fundamentales. La Gramática involucra aprender las bases del lenguaje y como usarlo apropiadamente. En la Edad Media y principios de la Era Moderna, este lenguaje era el Latín, el cual, ya que era fácil de aprender, fue el lenguaje universal de la comunicación y la erudición en Occidente hasta bien entrada la Modernidad. La Lógica (o Dialéctica) entrena a la persona en el buen razonamiento, para entender preguntas apropiadamente y crear buenos argumentos; este estudio se basa en la lógica formal que permite a una persona seguir la coherencia de un argumento.
La Retórica le enseña al estudiante a transmitir sus ideas de manera atractiva y persuasiva a otros de forma oral o escrita. Las escuelas clásicas se esfuerzan en enseñar estas tres habilidades por su efectividad en desarrollar el razonamiento y el lenguaje.
El Trivium aplicado en el desarrollo del niño
Como el padre se compadece de los hijos, se compadece el Señor de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.
Salmo 103:13-14
Nuestro Padre amoroso conoce nuestra condición y un fiel educador debe imitar a Dios conociendo la condición de sus estudiantes. Debe enseñar a sus alumnos teniendo en mente que estos son asombrosa y maravillosamente hechos a la imagen de Dios, con una extraordinaria capacidad tanto para el deber como para el deleite. Deben procurar conocer a cada alumno como Jesús conoce a cada una de sus ovejas (Juan 10:27). Deben conocer sus puntos fuertes y sus limitaciones. Deben prestar atención a su condición en cada etapa de desarrollo .
Con ese objetivo en mente, varias escuelas clásicas organizan los grados en Escuela Gramática (Kínder 3 – sexto grado), Escuela Lógica (7mo-9no) y la Escuela Retórica (10mo-12vo). Esto proviene de la sagaz observación de Dorothy Sayers de que estas tres asignaturas se adaptan especialmente bien a las etapas de desarrollo de un niño. Los alumnos de Primaria disfrutan memorizando hechos y reglas (Gramática), los jóvenes de Secundaria se vuelven argumentativos y quieren saber por qué las cosas son como son (Lógica o Dialéctica), y los alumnos mayores empiezan a ser capaces de expresarse de formas significativas (Retórica).
Aunque reconocer estas etapas de desarrollo ha probado ser muy útil, es importante que recordemos que no son exclusivas, ciertamente hay áreas de superposición. Sin embargo, enfocarse en estas etapas específicas libera a los estudiantes de la carga de intentar aprender habilidades múltiples al mismo tiempo, y les permite disfrutar el proceso de aprendizaje. Casi todos los estudiantes de Gramática, por ejemplo, se deleitarán en tararear y cantar sus tablas de memorización, pero es posible que algunos no estén preparados para el tipo de pensamiento crítico que la educación general exige de ellos en los primeros años de la Escuela Primaria. Como resultado, algunos estudiantes más jóvenes pueden desanimarse y rezagarse, provocando que el gozo de aprender desaparezca. Esto no significa que no haya ningún pensamiento crítico en los grados de Primaria, sino que no es el énfasis de aquellos años. Los maestros pueden relajarse un poco y disfrutar la simplicidad de descubrir y la alta tolerancia de repetición que los estudiantes poseen durante esta etapa. Si los estudiantes se gradúan de sexto grado su deseo natural de aprender está aún intacto mientras hayan adquirido los conceptos básicos que pueden desarrollar en el futuro, que sería ciertamente un gran éxito.
Los maestros de Secundaria en una escuela cristiana clásica también aprovecharán/gozarán de los beneficios de recibir estudiantes que ya tengan una sólida base de Gramática. Ellos no necesitarán pasar tiempo memorizando definiciones y podrán enfocarse en ir más profundo en el pensamiento crítico y hacer conexiones más profundas a través de las cuales los estudiantes comienzan a entender el por qué de los meros hechos/datos. En la escuela convencional, los estudiantes de Secundaria meten datos/hechos en sus cerebros unas semanas o días antes del examen solo para olvidar gran parte de ellos al año siguiente. Este es un ciclo sin sentido que está más enfocado en pasar un grado que realmente aprender y amar el conocimiento. En una escuela clásica los estudiantes en noveno grado en la clase de Español no necesitan aprender o memorizar las ocho partes de una oración porque ellos ya las habrán memorizado en la primaria por medio de canciones y rimas. El profesor tendrá libertad para enfocarse en cómo esas partes de la oración se trabajan o usan en la práctica. Frecuentemente la educación moderna puede ser parecida a un constructor intentando poner los cimientos mientras levanta los muros y el techo simultáneamente. No obstante, en ECC, los estudiantes que llegan a séptimo grado tendrán las bases y estarán preparados para conectar los muros, el techo e instalar las ventanas y puertas, etc. Los estudiantes de 10mo a 12vo grado estarán listos para decorar la casa y hacerla hospitalaria para los demás.
Las etapas en resumen:
- La etapa Gramática (K-6): En esta etapa, los estudiantes se enfocan en absorber el conocimiento por medio de la memorización y aprendiendo los conceptos básicos de varias materias de manera interactiva y divertida. Esta etapa es similar a aprender el vocabulario y gramática de un lenguaje.
- La etapa Lógica (7-9): Así como el estudiante madura, ellos comienzan a entender las relaciones entre las diferentes piezas de conocimiento. El pensamiento crítico y habilidades analíticas son desarrolladas, permitiendo a los estudiantes razonar y construir argumentos lógicos.
- La etapa Retórica (10-12): La etapa final enfatiza la expresión elocuente. Los estudiantes aprenden a articular sus pensamientos persuasiva y coherentemente, integrando el conocimiento y habilidades adquiridas en las etapas previas.
Ejemplos Prácticos
Los educadores clásicos generalmente aplican los principios de la Gramática, Lógica y Retórica a todas las materias, no solo en Español.
La Historia
Por ejemplo, la Gramática de la Historia podrían ser hechos e información, la Lógica podría ser haciendo argumentos y conclusiones históricas, y en la etapa Retórica podrían ser presentaciones o redacciones sobre un tema.
Las Ciencias
Las Ciencias pueden ser ensambladas bastante bien en el modelo del Trivium.
La etapa Gramática cubre los datos básicos. La Ciencia a este nivel incluye lo que llamábamos Historia Natural, la cercana observación del mundo natural. Llevar un diario de la naturaleza es importante para esto, así como experimentos simples, el uso de telescopios, colecciones de objetos (rocas, hojas, conchas, etc.), y medidas simples (como registrar mediciones desde una estación meteorológica doméstica).
La Etapa Lógica incluye taxonomías, leyes empíricas y una exploración de cómo y por qué funcionan las cosas de la manera que lo hacen, eso es, la lógica interna conecta las observaciones científicas y las mediciones. Un grado de integración con Historia proporcionará algún contexto acerca del origen de estas taxonomías y leyes y el por qué fueron vistas como importantes cuando fueron formuladas.
En la etapa Retórica, el cómo y por qué de la Ciencia será explorada en mayor detalle, junto a aplicaciones prácticas y trabajo de proyectos (tal como entrar a una competencia de Ciencias o posiblemente la colaboración con académicos locales en un artículo de una conferencia científica).
La Vida Cotidiana
Muchas habilidades son aprendidas por medio de estas etapas en la vida diaria. Tomemos como ejemplo cocinar: Inicialmente, un cocinero novato comienza con lo básico como conociendo los ingredientes, aprendiendo técnicas fundamentales como cortar, hervir u hornear y memorizar las recetas. Esta es la etapa Gramatical. Cuando el individuo se vuelve más experto en la cocina, comenzarán a comprender los principios detrás en las técnicas, el porqué los ingredientes se complementan el uno con el otro o cómo los tiempos de cocción se alteran y las temperaturas influyen en el resultado. Esto corresponde a la etapa Lógica. Y finalmente, con experiencia, el cocinero comienza a experimentar y crear recetas originales, presenta platillos a otros y hasta puede enseñar a cocinar a sus amigos o familia, explicando sus métodos y preferencias. Esto representa la etapa retórica.
Participando en la Gran Conversación
Una característica distintiva de la ECC es su énfasis en la participación de los estudiantes en “La Gran Conversación” por medio del estudio de los Gran Libros, arte e historias que han moldeado la civilización Occidental. Estos trabajos proveen ricas narrativas que moldean el alma, aumentan el entendimiento literario y desarrollan la imaginación moral. Los estudiantes son motivados a leer fuentes originales (textos primarios), una práctica conocida como ad fontes (a la raíz en Latín), en vez de depender de los libros de texto. Esta inmersión en textos primarios ayuda a los estudiantes a salirse de su propio tiempo y espacio, considerando al mundo desde diversas perspectivas. Añadiendo a los Gran Libros y textos primarios, muchos educadores clásicos también enfatizan la importancia de los «libros vivos», leyendo en voz alta a los niños e interactuando en su aprendizaje (viajes de estudio, caminatas en la naturaleza, recreaciones, etc.).
Cultivando Sabiduría y Virtud
«La educación sin valores, por muy útil que sea, parece más bien hacer del hombre un diablo más listo.»
– C.S. Lewis
La ECC busca cultivar sabiduría y virtud en los estudiantes. Sabiduría, en este contexto, es la habilidad de discernir y vivir conforme a la verdad, mientras la virtud involucra el desarrollo de la excelencia moral y la práctica de buenos hábitos. En otras palabras, la sabiduría consiste en que los alumnos aprendan a pensar como Dios, y la virtud en que aprendan a actuar como Dios.
La pedagogía cristiana clásica está más preocupada por el tipo de hombres y mujeres que serán los estudiantes a los 40 años que las calificaciones que reciben a los 14 años. En última instancia, esta transformación es posible solo por medio del poder del evangelio, por lo tanto, la ECC se vuelve un proceso de discipulado en el cual los estudiantes crecen a la imagen de Cristo por el poder del Espíritu Santo mientras imitan ejemplos piadosos, no sólo al asistir a eventos de la iglesia sino en cada esfera de la vida.
Finalmente, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo que merece respeto, en todo lo que es justo y bueno; piensen en todo lo que se reconoce como una virtud, y en todo lo que es agradable y merece ser alabado. Practiquen todas las enseñanzas que les he dado, hagan todo lo que me vieron hacer y me oyeron decir, y Dios, que nos da su paz, estará con ustedes siempre.
Filipenses 4:8-9
Nutriendo el Alma en Verdad, Bondad y Belleza
El curriculum y pedagogía de la ECC están diseñados para nutrir el alma en verdad, bondad y belleza: Estos tres trascendentales no solo son ideales filosóficos sino atributos de Dios, reflejando Su naturaleza en toda la creación. Al interactuar con estos conceptos, los estudiantes ganan un profundo entendimiento de la realidad y su lugar dentro de ella.
1. Los trascendentales y La Realidad Primordial
En la Filosofía Griega, los trascendentales de la verdad, la bondad y la belleza eran vistos como la realidad primordial, la fuente de todo ser y significado. Los primeros cristianos reconocieron la verdad en Platón y Aristóteles e identificaron a Dios como un realidad primordial, el único que da vida y significado a todo. La propia revelación de Dios como “YO SOY EL QUE SOY” (Ex 3:14) subraya Su papel como el fundamento de toda la existencia. Los trascendentales, por lo tanto, son reflejos de la naturaleza de Dios, atributos comunicables que se manifiestan en el mundo y su humanidad.4
Puede ser expresado de esta manera:
Toda la verdad es la verdad de Dios.
Toda la bondad es la bondad de Dios.
Toda la belleza es la belleza de Dios.
“Para el siglo V d.C., el paganismo se había convertido en gran medida al cristianismo… Los filósofos y teólogos cristianos apropiaron de la verdad de estos valores cósmicos como verdades de revelación general pero cimentados en la naturaleza del Dios triuno. Dios no tiene verdad, bondad y belleza; más bien, Dios es verdad, bondad y belleza”.
– Kenneth Samples
Dios mío, sólo una cosa te pido, sólo una cosa deseo… para contemplar tu hermosura y buscarte en oración.
Salmo 27:4
2. La pérdida de la trascendencia en la Cultura Contemporánea
La cultura actual ha abandonado en gran medida la comprensión tradicional de estos trascendentales como absolutas y objetivos. En vez de eso, verdad, bondad y belleza se han vuelto subjetivas, moldeadas por las preferencias y opiniones individuales. Este cambio ha llevado a la fragmentación de su significado en donde la verdad es equiparada con la opinión, la bondad con beneficios personales y la belleza con la percepción individual. Esta redefinición refleja un problema profundo: el intento de colocar al “yo” como el árbitro último de la realidad, un papel que los seres finitos no están preparados para asumir.
3. La necesidad de un regresar a valores objetivos
En el mundo de hoy, la redefinición subjetiva de los trascendentales ha contribuido a diseminar la ansiedad y angustia existencial. La carga de crear y mantener un significado es muy grande como para que los individuos la soporten por sí solos. La solución se encuentra en reconocer nuestras limitaciones y reorientarse hacia los trascendentales como reflejos de la naturaleza de Dios. Esto comienza en humillándonos y ver nuestra necesidad de Cristo. En Él abrazamos la verdad, la bondad y belleza como absolutas y objetivas, y encontramos una base que alivie las presiones de la auto-deificación.
En la ECC, el lema de Verdad, Bondad y Belleza es más que un eslogan; es una llamada para regresar a la realización fundamentada en lo divino. Nos reta a buscar el significado fuera de nosotros mismos, en los principios objetivos que Dios ha tejido en la tela de la creación. Al hacer esto, proveemos a nuestros estudiantes de una base que no solo educa sino también los inspira y los cimienta en lo que es real. En un mundo que cada vez más deriva en interpretaciones subjetivas, este compromiso con los trascendentales ofrece una señal de esperanza y claridad, guiándonos de regreso a la fuente de toda verdad, bondad y belleza.
“Dondequiera que vemos belleza, es la belleza de Dios. Nuestro trabajo como educadores es enseñar a nuestros estudiantes a ver. Lo más importante sobre una persona es que pueda contemplar porque lo que ellos contemplan es en lo que se van a convertir.”
– Andrew Kern
Amados hermanos míos, no se engañen. Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.
Santiago 1:16-17
Conclusión
La ECC es un enfoque integral que busca cultivar sabiduría y virtud nutriendo el alma en verdad, bondad y belleza. Integra fe y aprendizaje, moldeando a los estudiantes no solo intelectualmente sino también moral y espiritualmente. Al interactuar con los Grandes Libros y las fuentes originales, y al comprender todo el conocimiento a través de un marco bíblico, la ECC prepara al estudiante para conocer, glorificar y disfrutar a Dios, cumpliendo su potencial como hombres y mujeres conocedores, virtuosos, alegres y sabios. Las notables estadísticas del Reporte de Buen Suelo (Good Soil Report) afirman más el éxito e impacto de la ECC en criar a los estudiantes quienes, aunque se preocupan por la excelencia académica, están más preocupados con su carácter que por las calificaciones, y más preocupados por ayudar a otros que encontrar éxito a los ojos del mundo. Para finalizar, la ECC trata de preparar a los jóvenes que impactarán a este mundo para la eternidad.
“La formación de un alma Cristo Céntrica es la meta de la educación Clásica Cristiana”
– Dr. Steve Turley
- El SAT es un examen estandarizado que se usa extensamente para la admisión universitaria en Estados Unidos. ↩︎
- The Circe Institute. What is Classical Education? https://circeinstitute.org/what-is-classical-education/ ↩︎
- ACCS. What is classical Christian education? https://classicalchristian.org/what-is-cce/ ↩︎
- Reasons to Believe. Los tres transcendentales por Kenneth Samples, febrero 2, 2021
https://es.reasons.org/explore/blogs/reflexiones-es/los-3-trascendentales-verdad-bondad-y-belleza
↩︎

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