¿Por qué estamos comenzando una Universidad? – Parte 1

La visión de una universidad Cristo-céntrica en el sur de México

A medida que las filosofías anticristianas se abren camino en las universidades de Occidente, la fundación de una institución de educación superior intransigentemente cristiana es tanto estratégica como urgente. Nuestra visión es proporcionar algo que es escaso en cualquier parte de la República Mexicana: una educación en artes liberales bíblicamente integrada y académicamente sólida que prepare a los graduados para servir al Señor Jesucristo en todos los aspectos de la vida, conduciendo a la renovación cultural a través del Evangelio. 

¿Por qué iniciar una Universidad Cristiana?

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1. Amar y glorificar a Dios en todas las cosas 

En Romanos 11:35, el apóstol Pablo declara que todas las cosas existen para la gloria de Dios, “Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria por siempre. Amén.» Además, Cristo ha resucitado como Señor sobre todos los ámbitos de la creación, «Toda autoridad en el cielo y en la tierra» le pertenece (Mateo 28:18). Como Abraham Kuyper, quien fundó la Universidad Libre de Amsterdam en 1880, audazmente declaró: “No hay un centímetro cuadrado en todo el dominio de nuestra existencia humana sobre el cual Cristo, quien es Soberano sobre todo, no clame: ¡Es mío!» Esto significa que la educación existe para la gloria de Dios y que Jesús debe ser reconocido como el Señor Soberano sobre ella. A fin de cuentas, Cristo es Aquel “en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Colosenses 2:3). Los niños hebreos debían ser instruidos intencionalmente en la Ley de Dios (que incluía mucho más que los aspectos «religiosos» de la vida) para que llegaran a amar al Señor su Dios con todo su ser y así traer gloria a Su nombre (Deuteronomio 6). Sobre esa base, definimos la educación como la formación intencional de toda la persona en carácter, sabiduría y conocimiento para que pueda amar y glorificar a Dios con toda su vida. 

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2. Cumplir la Gran Comisión (y obedecer el Mandato de la Creación)

La misión de la Iglesia es hacer discípulos, y la educación formal es un aspecto del discipulado, por lo tanto, la Iglesia debe apoyar y supervisar la fundación de instituciones que forman fielmente a los estudiantes en una cosmovisión cristocéntrica. En Mateo 28:19, el Señor Jesús comisionó a Sus apóstoles (representantes de la Iglesia) a discipular a las naciones enseñándoles a obedecer todo lo que Él había mandado. Este mandamiento está claramente conectado con el Mandato de Dominio dado por Dios a Adán, como la cabeza representativa de la humanidad.1 Si el hombre quiere ser fiel, debe aprender a tomar dominio sobre la creación y someterla al Señor Jesucristo quien es el segundo Adán y cabeza representativa de la raza humana renovada.2 El nacimiento de la proto-universidad durante el Renacimiento carolingio del siglo VIII fue de hecho un esfuerzo intencional de los cristianos para llevar a cabo el mandato del Señor de someter la creación y hacer discípulos.3 Unos 800 años después, el surgimiento de las universidades protestantes después de la Reforma sería la próxima fase importante en el desarrollo de lo que ahora pensamos cuando escuchamos la palabra “universidad”.4 Sin embargo, durante el siglo pasado, y especialmente durante los últimos 60 años, han sucedido algunos movimientos significativos alejando a las universidades modernas de su herencia cristiana. En lugares como los Estados Unidos, muchas universidades se han acercando a su fin, porque no solo han abandonado hace mucho tiempo la predicación de Cristo, sino que ahora están tratando de separarse de los principios del pensamiento occidental que solo son sostenibles cuando se basan en el fundamento del que brotaron, es decir, Cristo y su Palabra. Al principio, estos progresistas querían el árbol sin sus raíces, y ahora que ha caído, en su locura, buscan quemarlo todo. Sería un error interpretar este alejamiento de la verdad como una razón para que los cristianos abandonen el concepto de la universidad (hacerlo sería ignorar la realidad de la guerra espiritual y que todavía estamos viviendo antes de la consumación del Reino de Cristo). En cambio, debemos entender y recuperar el discipulado en el contexto de la educación superior formal, como un esfuerzo intencional para formar a la totalidad de la persona en el contexto de la totalidad de la creación, bajo la totalidad de la autoridad de Cristo, para amar al Señor su Dios con la totalidad de su existencia.

Estén atentos a las partes dos y tres…

Notas al pie:

  1. Esto también se conoce como el «mandato cultural» o el «mandato de creación». Note que este mandato fue dado a toda la humanidad en la creación, no exclusivamente a la nación de Israel. Además, en ninguna parte de las Escrituras se anula este mandato, por lo que los cristianos no pueden ignorarlo usando la excusa de “bueno, eso está en el Antiguo Testamento”. Una simple lectura y estudio de palabras de ambos pasajes (Génesis 1:27-28 y Mateo 28:18-20) revela claramente que la Gran Comisión es una reafirmación y un florecimiento más completo del Mandato de la Creación.
  2. Cuando Adán fracasó y perdió el dominio de la tierra, el maligno pensó que había frustrado el plan de Dios de llenar la tierra con Su gloria a través de los portadores de Su imagen, pero Dios tenía un plan todo el tiempo para llevar a cabo Su propósito a través de Cristo, el Segundo Adán, quien obedeció perfectamente, pagó la deuda de nuestro pecado y resucitó para recibir dominio sobre el cielo y la tierra, reclamando lo que Adán había perdido y aún más (Génesis 1:27-28; Habacuc 2:14; Mateo 28:18) .
  3. James Davison Hunter, To Change the World (Oxford University Press, 2010), 61-64
  4. Hunter, To Change the World, 64-67