La Paideia de Dios

Serie: Los fundamentos de la educación cristiana clásica

¿Qué es la Paideia?

Paideia, palabra griega que designa un concepto antiguo, no tiene traducción exacta al español. En esencia, es la parte de la crianza y la educación que forma el alma de un ser humano, y es clave para la formación de una cultura.

Los cristianos de hoy hablan de cosmovisión. Pero a menudo no comprenden el concepto más profundo de Paideia, el término que se utiliza realmente en la Biblia. Los griegos de la antigüedad se dieron cuenta del poder de construir una cultura intencionadamente a través de la Paideia. Una idea paralela puede encontrarse en el antiguo Israel (Deuteronomio 6). En Efesios 6, vemos el llamamiento de los primeros cristianos a los padres para que eduquen a sus hijos en la Paideia de Dios. Varias traducciones llaman a esto «instrucción» o «formación» o «amonestación» o algunas otras palabras en español, ninguna de las cuales es adecuada. Otras frases de uso frecuente son «visión cristiana del mundo» o «buen carácter», pero Paideia implica mucho, mucho más. Las traducciones varían porque no existe una traducción directa al español.

La Paideia es, por un lado, la transferencia de una forma de ver el mundo del maestro al alumno. Por otro lado, moldea y forma al niño en función de sus deseos, pasiones y afectos. Es esencialmente la parte de la crianza y la educación que forma el alma de un ser humano, y es clave para la formación de una cultura. Dicho de otro modo, la paideia es una descripción de los valores que realmente amamos, la verdad que realmente creemos y lo que suponemos sobre la naturaleza de nuestro mundo.

¿Qué tiene que ver la educación con la cultura? La educación clásica reconoce que la respuesta es «todo». Todas las escuelas refuerzan algún tipo de paideia. La diferencia es que las escuelas cristianas clásicas diseñan intencionadamente sus programas para formar una Paideia Cristiana. Y lo hacemos con unos 2000 años de experiencia.

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Definición de Paideia

En su esencia, la paideia motiva nuestras decisiones y comportamiento, a través de nuestros afectos. Dado que influye en cada persona de una cultura, la paideia forma una cultura. ¿Cómo pensamos? ¿Cómo votamos? ¿Nos casamos? ¿Tenemos familias numerosas? ¿Familias pequeñas? ¿Hacemos cosas productivas? ¿Iniciamos una revolución? En la superficie hay un millón de acciones. Bajo cada decisión hay capas de influencias y suposiciones. La Paideia se encuentra en el nivel más profundo. Es el proyecto de pensamiento, afectos y narrativa a través del cual cada uno de nosotros ve cada cosa. Al ser la piedra angular de la cultura, determina el futuro de un pueblo.

La Paideia se transmite a través de la educación, en un sentido amplio. La educación formal desempeña un papel, pero también nuestra vida familiar y la sociedad que nos rodea. La Paideia es difícil de ver porque está muy arraigada en nosotros. Se moldea en la infancia y es más maleable hasta la edad universitaria. La Paideia es difícil de definir porque, en muchos sentidos, define quiénes somos. 

Vivimos en un mundo moldeado por la Paideia y, sin embargo, la damos por sentada. De hecho, la mayoría de la gente nunca ha oído hablar de ella. Y, sin embargo, esta palabra fue fundamental para el pensamiento griego, y se utilizó más comúnmente en América hasta el siglo XX. Es mucho lo que está en juego. La paideia es el ingrediente principal en la formación de la cultura y, por tanto, de la civilización. Y recientemente hemos visto cómo se ve cuando la civilización empieza a desmoronarse.

«La civilización no es un nivel de vida. No es un modo de vida. La civilización es la búsqueda deliberada de un ideal común. La educación es el intento deliberado de formar el carácter humano en términos de un ideal. El caos educativo que conocemos es un signo infalible de la desintegración de la civilización, pues demuestra que los ideales ya no son comunes, no se comprenden claramente ni se persiguen deliberadamente»

– Robert Maynard Hutchins, Universidad de Chicago, mediados del siglo XX.

La Paideia en acción

Cuando vemos a las generaciones más jóvenes abrazar cosas que no son ciertas, o condenar cosas que deberían aceptar, estamos viendo la paideia en acción. No es fácil ver la propia paideia.

La educación clásica considera a la persona en su totalidad, incluyendo su visión del mundo, hábitos, patrones de pensamiento, carácter y cultura. A medida que una persona crece, absorbe su entorno, no sólo las respuestas a las preguntas de un examen. Su educación configura quién es, cómo ve el mundo y cómo actúa en él. La educación debe ser, ante todo, el cultivo de la virtud y una profunda apreciación de la verdad, la bondad y la belleza en el alma de nuestros hijos.  El objetivo, pues, es moldear las virtudes y aguzar la razón de los alumnos para que estas cosas estén en consonancia con la voluntad de Dios: una Paideia cristiana.

Con una Paideia Cristiana, nuestros objetivos pueden ser mucho mayores.

Toda forma de educación da forma a la Paideia, pero desde que la educación clásica se convirtió en educación cristiana clásica, los cristianos han reconocido la importancia de una Paideia cristiana. Desde el siglo I hasta el XIX, la educación cristiana clásica era la forma en que los padres cristianos cultivaban una Paideia cristiana en sus hijos. 

Si volvemos a poner nuestra esperanza en Jesucristo, en y para todas las cosas, tendremos una esperanza real para las generaciones futuras. Pero no podemos compartimentar nuestra fe. Debemos mirar todo a través de la lente del cristianismo. Debemos pensar lo que Cristo piensa. Y debemos amar lo que Cristo ama. Y odiar lo que Él odia. Debemos ordenar correctamente nuestros afectos para que seamos prudentes. Debemos trabajar diligentemente y con fortaleza. Debemos amar la justicia y con ella la verdad. Debemos templar todos nuestros afectos con gracia. Por encima de todo, debemos amar primero a Dios y después al prójimo. Sólo entonces nuestra fe y nuestra esperanza se convertirán en sal, influyendo en el mundo que nos rodea. Esto es paideia: los afectos cultivados y las inclinaciones de nuestros corazones hacia la virtud correctamente ordenada en el alma. Cuando las ideas entran en conflicto, y especialmente cuando ni siquiera nos damos cuenta de que estamos tomando una decisión, ¿qué amor reina supremo?

Si has anhelado una conexión más profunda con el cristianismo, has sentido la pérdida de la paideia cristiana.

Las ideas que sustentan las escuelas cristianas clásicas, probadas a lo largo del tiempo, son ajenas a la mayoría de los educadores modernos.  El poder transformador del modelo reside en una verdad: Cristo es Señor de todo. ¿Qué significa esto para nuestra manera de vivir?  ¿Cómo pensamos?  ¿Qué valoramos y qué amamos? En pocas palabras, la educación consiste principalmente en lo que se nos enseña a amar, no sólo en lo que se nos enseña a conocer.

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Dicho de otro modo, la educación tiene que ver con la formación del alma, no sólo con la información. Y esta formación construye una cultura. Cuando se considera cuidadosamente, un fundamento tan grande como éste transforma todos los aspectos de la escuela.

«La educación no es una asignatura, ni trata de asignaturas. Es, en cambio, la transferencia de una manera de vivir».

– G.K. Chesterton

Fuente: Association of Classical Christian Schools (ACCS). What is Paideia? https://classicalchristian.org/what-is-paideia/