En una época en la que las mentes jóvenes se ven bombardeadas con una miríada de ideas y perspectivas del mundo, equipar a los estudiantes de preparatoria con una sólida base cristiana es esencial. C.S. Lewis, una figura destacada en el mundo de la literatura y de la apologética cristiana, ofrece una fuente de conocimiento intelectual y espiritual a través de su obra atemporal, «Mero Cristianismo.» Exploraremos cinco razones por las cuales este libro debería ser una piedra angular en la educación de preparatoria y al final ofreceremos algunas sugerencias sobre cómo enseñarlo en el salón de clase.
1. Fundamento Intelectual y Moral para la Fe
Uno de los aspectos más convincentes de «Mero Cristianismo» es su rigor intelectual. Lewis teje magistralmente argumentos lógicos para respaldar la fe cristiana, proporcionando a los jóvenes lectores una base sólida sobre la cual construir sus creencias. El libro aborda la existencia de Dios, la naturaleza de la moral y el concepto de la «Ley Moral» de una manera que desafía la mente y el corazón, alentando a los estudiantes a pensar profundamente acerca de su fe. En una etapa de desarrollo moral y toma de decisiones éticas, la exploración de Lewis de la ética cristiana en este libro proporciona una guía valiosa para los estudiantes que navegan por el terreno complejo de la adolescencia.
2. Promueve la Unidad Entre Cristianos
En una época en la que las divisiones entre cristianos a menudo oscurecen los principios fundamentales del cristianismo, la obra de Lewis destaca los hilos unificadores que conectan a todos los seguidores de Cristo. «Mero Cristianismo» se centra en las creencias y prácticas compartidas que unen a los cristianos de todas las denominaciones y asociaciones, fomentando la unidad en medio de la diversidad. Desde la perspectiva de los estudiantes de preparatoria, esta visión puede ser fundamental para fomentar un sentido de comunidad cristiana más amplia. En nuestro contexto aquí en América Latina, saturado por un catolicismo romano a menudo idólatra y sincrético, los comentarios de Lewis sobre sus amigos católicos pueden levantar algunas banderas rojas. Sin embargo, es importante recordar que el panorama religioso en Gran Bretaña era bastante diferente al nuestro, y que el catolicismo en los países de mayoría protestante tiende a parecerse un poco más al protestantismo.
3. Apologética y Evangelismo
En un mundo marcado por el escepticismo y diversas cosmovisiones, equipar a los estudiantes de preparatoria con herramientas apologéticas es indispensable. «Mero Cristianismo» sirve como un recurso potente para los estudiantes que desean defender su fe y entablar diálogos significativos con no creyentes. La obra de Lewis los prepara para articular el mensaje cristiano de manera persuasiva y reflexiva.
La siguiente frase es un ejemplo de su forma brillante y única de decir la cosas:
“Un hombre que fuera simplemente un hombre y dijera la clase de cosas que Jesús decía, no será un gran maestro moral. Sería ya sea un lunático -en el mismo nivel que el que dice que es un huevo escalfado, o el Demonio del Infierno. Tienen que elegir: o este hombre era, y es, el Hijo de Dios; o un loco, o algo peor. Pueden encerrarlo come a un loco, pueden escupirlo y matarlo como a un demonio; o pueden caer a Sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no vengamos con tonterías condescendientes acerca de que El era un gran maestro humano. No nos dejó abierta esa posibilidad. No tenía ninguna intención de hacerlo.”
– C.S. Lewis, Mero Cristianismo
4. Significado Histórico
Comprender el contexto histórico de C.S. Lewis y sus contribuciones intelectuales es esencial. Sus experiencias como ateo convertido al cristianismo, viviendo en la tumultuosa época de la Segunda Guerra Mundial, enriquecen «Mero Cristianismo» con profundidad histórica. Para los estudiantes de preparatoria, este contexto histórico ofrece una visión del clima intelectual y espiritual de la época y aumenta su aprecio por la relevancia duradera del libro.
5. Fomentar un Amor Duradero por la Literatura Cristiana
Introducir a los estudiantes de preparatoria a «Mero Cristianismo» no es simplemente un ejercicio académico; es una inversión en un amor duradero por la literatura cristiana. Encontrarse con la brillantez de Lewis a una edad temprana puede encender una pasión duradera por la lectura de obras cristianas, guiando a los estudiantes a explorar otros escritos que profundizan su comprensión de la fe.
Diálogo Socrático: Cómo enseñar a Mero Cristianismo en el Aula
En la educación cristiana clásica, el viaje a través de «Mero Cristianismo» se convierte en una odisea intelectual y espiritual. El papel del maestro no es meramente el de un instructor, sino el de un guía que lidera a los estudiantes a través de los entresijos de los argumentos e ideas de Lewis. Fomentar el diálogo socrático, donde los estudiantes debaten y discuten a profundidad cuestiones filosóficas, éticas y teológicas, es fundamental. Esta metodología fomenta el pensamiento crítico y la participación activa.
Aquí también tenemos que recordar el decir “festina lente”. Esta frase latina se traduce como «apresúrate lentamente» y encapsula un concepto fundamental en la lectura de grandes obras. En el contexto de la lectura de literatura atemporal y profunda, significa que uno debe abordar estos textos con una mentalidad equilibrada. Es importante no apresurarse a través de los grandes libros, se debe tomar el tiempo para saborear y comprometerse profundamente con el contenido. «Festina lente» aconseja a los lectores que sean deliberados y pacientes en su exploración de obras significativas, permitiendo una comprensión reflexiva y completa. Es bueno recordar que muchas veces “menos es más”. Hay que avanzar pero no hay que tener prisa. Podemos pasar varios días platicando y discutiendo los temas importantes de un solo capítulo.
A través de la lectura, la discusión y la redacción de ensayos, los estudiantes no solo están absorbiendo información, están cultivando la sabiduría, y este enfoque clásico asegura que «Mero Cristianismo» sirva como una herramienta para moldear los corazones de los alumnos, forjando no solo lo que creen, sino también cómo piensan y articulan sus creencias. Se fomenta un ambiente en el que los estudiantes aprenden no solo qué pensar, sino también cómo pensar, nutriendo la sabiduría y el discernimiento.

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