El Corazón de la Educación Cristiana Clásica

Serie: Los Fundamentos de ECC

En la educación cristiana clásica, la misión es clara: formar a hombres y mujeres que amen a Dios con todo su ser.

Por la gracia de Dios, buscamos moldear a jovenes que piensen con claridad y escuchan con discernimiento, que razonen persuasivamente y articulen la verdad con convicción, que sean capaces de evaluar todas sus experiencias a la luz de la Palabra de Dios y que reconozcan el Señorío de Jesucristo sobre todas las cosas. En otras palabras, buscamos moldear almas para la eternidad.

Esto significa que una parte fundamental de la educación cristiana y clásica es la integración de la fe con todas las áreas del conocimiento. No se trata simplemente de agregar una clase de Biblia al plan de estudios, sino de enseñar a los estudiantes a ver el mundo a través de una lente bíblica, reconociendo que todas las verdades están relacionadas con Dios. Como R.L. Dabney afirmó:

«Toda línea de verdadero conocimiento debe encontrar su plenitud en su convergencia con Dios, así como cada rayo de luz diurna dirige la mirada hacia el sol. Si se excluye la religión de nuestro estudio, todo proceso de pensamiento se detendrá antes de que alcance su meta adecuada. La estructura del pensamiento quedará como un cono truncado, con su vértice apropiado faltante».

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Como educadores cristianos, no buscamos que nuestros alumnos estudien la Biblia durante todo el día escolar, en cambio, estudiamos todas las materias a la luz de la verdad revelada en la Biblia. Nuestro objetivo no es exigir a los estudiantes que pasen todo su tiempo mirando al sol. Queremos que examinen todo lo demás a la luz que proporciona el sol. Algunos creen que existe la neutralidad en la educación y que tenemos que dejar a un lado la Biblia para ser verdaderamente objetivos. Pero sería extremadamente insensato intentar tapar el sol para poder estudiar el mundo que nos rodea de manera más objetiva. Del mismo modo, si limitamos la revelación escrita de Dios en nuestro estudio de la ciencia o la historia, quedaremos confundidos y desviados, y en última instancia, oscurecidos en nuestra comprensión.

Nuestra filosofía educativa se basa en la idea de que la verdad divina ilumina y enriquece todas las áreas del conocimiento, permitiendo a nuestros estudiantes desarrollar una comprensión más completa y profunda del mundo que les rodea, en lugar de restringir su visión y comprensión.

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Cuando nuestros alumnos abrazan a todas las materias como verdades que existen bajo el dominio soberano y misericordioso de Jesucristo, no solo aumenta su conocimiento sino también transforma sus corazones. Conocerán la verdad y la verdad les hará libres. La educación clásica siempre ha animado la búsqueda de lo bueno, lo bello y lo verdadero, pero como cristianos entendemos que Jesucristo es la plentitud de todo eso y que recibir Su evangelio es fundamental para vivir una vida virtuosa.

La formación de un alma cristocéntrica es el objetivo de la educación cristiana clásica

– Dr. Steve Turley

En resumen, la educación cristiana clásica no es meramente un modelo educativo, es un cambio de paradigma en cómo abordamos la educación en su totalidad. Deseamos la excelencia académica, pero aprobar exámenes e ingresar a las mejores universidades, o conseguir los mejores trabajos, ninguna de esas cosas es el objetivo final. El objetivo es moldear corazones y mentes con la Verdad para la gloria eterna de Dios y la bendición del mundo con el evangelio. Creemos que cuando se aplica consistentemente, este enfoque clásico y cristo-céntrico conducirá a todos esos resultados académicos, pero nunca deben convertirse en la meta final. Mucho más importante que las calificaciones de un alumno a los 18 años es el carácter que va a tener cuando tenga 38. Queremos producir alumnos ​​que amen a Cristo con todo su ser, y que amen aprender porque entiendan cada materia como parte de un todo integrado, parte del mundo que Dios creó para su gloria, y que amen a los demás y que entiendan su educación como formación para toda la vida. Esto es el corazón de la educación cristiana clásica.